Agar llegó al desierto herida, vulnerable y sin una solución clara. Génesis no disfraza la complejidad de su situación. Allí, lejos de la seguridad que conocía, descubre que Dios la ve.
Ser visto por Dios no significa que toda dificultad desaparezca inmediatamente. Significa que nuestra historia no está perdida para él. Él conoce el lugar, la herida y las preguntas que todavía no sabemos expresar.
Cuando la espera te haga sentir olvidado, vuelve a esta verdad: Dios no necesita que tu situación sea visible para los demás para que sea completamente conocida por él.