Habacuc llevó sus preguntas delante de Dios y después tomó una posición de vigilancia. No conocía todavía cada detalle de la respuesta, pero decidió permanecer atento.
Nuestra cultura suele confundir velocidad con progreso. La Escritura, en cambio, muestra momentos en los que avanzar correctamente significa no adelantarnos a Dios ni fabricar una salida que contradiga lo que sabemos que es justo.
Esperar bíblicamente no es cruzarse de brazos. Es mantenernos fieles mientras no tenemos permiso, claridad o condiciones para dar el siguiente paso.